29 mar. 2010

Acabando en cero

Aqui va mi segundo onee-shoot de vampiros *w* este es la precuela del otro, la historia de Marianne (me enamore de ella XD) espero les guste ^^




La casa Hamilton, llena de esos tontos y ególatras asnos que tanto odiaba y repudiaba ¿Cómo puedo ser yo una hija de ellos?, la verdad lo único que me mantenía allí era mi madre… y David.

¿Pero como no amar a David? Mi adorado sol, si mi padre se entera de que me enamore del hijo de la criada estoy segura de que me matara, pero mientras sea un secreto supongo que está bien. Todas mis insulsas hermanas se casaron con condes ¡yo no quiero casarme con ningún idiota, que por su posición se cree digno de mi! Y menos de ese John Li Tresnare, que asco de hombre, si asi se le puede llamar a ese intento de homo sapiens, la verdad casi me infarte en furia cuando mi padre pacto mi matrimonio para el día en que cumpliese 15 ¡uff, con las ganas que tengo! Nadie me escucha en esta estúpida casa ¡nadie!

Salvo David, el me escucho mientras rompía en llanto sobre su hombro y le dije lo que sentía por él, el son una linda sonrisa me abrazo y dijo que lo solucionaríamos juntos y me cocino un pastel de chocolate ¡un hombre que cocina! Eso solo se ve en París, si mi padre se entera reiría a muerte, pero a mí me parecía adorable, solo parte de su encanto. Aunque por fuera tampoco estaba nada mal, tenía 16 años, era fuerte con su cabello negro y rizado y sus hoyos cuando sonreía ¡que chico tan encantador!

¿Cómo me decían a mi? A si, la hoya de los Hamilton, Marianne Vi Hamilton, no entiendo cómo me pudo “ganar” esa cosa de John, ese idiota conde que se la pasa de aquí para allá con su estúpido caballo, su estúpido cabello rubio y su imbécil sonrisa plástica y sus aun mas repulsivos 20 años que, al parecer, no le habían enseñado cómo se comporta alguien remotamente normal.

Pero con la bendición de mi amada madre, la mujer con la que comparto mi alma y mi personalidad, me escapare de esta reclusorio con David, mi madre no deseaba para mi, su hija menor, la misma suerte de ella de casarse con un idiota real, no sé qué hare después de salir de aquí pero sé que será mejor que toda esta bazofia de eso estoy más que convencida.

David vino por mí a eso de las 10, bese a mi madre en su frente y baje por la cortina que daba del balcón abajo, mi padre estaba en la sala con el tal John, parloteaban como viejas cincuentonas, yo los veía con una sonrisa de satisfacción y luego caí en los brazos de mi amado

- ¿Lista mi dulce lirio? –dijo él mientras me sostenía y amarraba mi baúl a su carreta

- Nunca en la vida había estado mas lista –dije entrando a la carreta y poniéndome un velo negro en el cabello

Según él, iríamos a Lincolnshire a casa de su primo, y el trabajaría hasta reunir dinero para poder ir a Paris, ya que allí es el único lugar donde la gente es lo que quiere ser, y a mi criterio, el sería el mejor chef de toda Europa.

La noche era como un manto negro y estrellado, la luna era enorme, aquel ambiente era precioso y perfecto para cualquiera que veía sus sueños llegar al infinito.

Pero en aquella bruma se veía algo tras nosotros, no tenía ni idea de que era, pero era tan sigiloso que no podía sentirse simplemente, era aterrador

- David ¿sientes eso? –dije aterrada sobre el asiento

- Debe ser un animal Marianne –dijo el sin prestarle mucha atención –asi es la noche en el bosque

Pero aquello no podía ser un animal, yo sentía aquella presión en mi pecho, aquel miedo descomunal, mi mente se nublaba… y empecé a oír un susurro

“Detente pequeño ángel, deja que tus alas desplieguen a su inmensidad”

- David ¡¿en serio que no lo oyes?! –dije apretando mis oídos y cerrando los ojos

- ¿Oír qué? No escucho nada ¿pasa algo? –dijo el mirándome preocupado

“Detente pequeño ángel, deja que tus alas desplieguen a su inmensidad”

- David, detén la carreta –dije a punto de llorar

- ¿Estás mareada? –me dijo con ojos preocupados

- No lo sé, solo detenla –dije mientras se me resbalaba una lagrima

David paro y baje, me arrodille en el suelo y me solté a llorar, en eso vi como una silueta negra se acercaba a mí, no vi nada más que su sonrisa, era resplandeciente y extraña, grite de horror al ver cómo me tomaba en sus brazos y David bajo de la carreta con el mango de un rastrillo.

- ¡Suéltala cosa asquerosa! –gritaba dándole en la cabeza a mi raptor, el delicadamente me dejo en un árbol y luego hizo algo que no creí sino hasta después de un tiempo

Tomo el rostro de mi amado y lo partió, lo patio y lo mato como si fuese un vil insecto, no entendí como alguien pudiera matar a otro de esa forma tan espeluznante y rápida, luego hablo con una voz tan melodiosa que nunca pensé que podría salir de su boca

- No me alimentare con ese, no vale la pena –luego volteo su mirada a mi

Me acurruque sobre mi misma esperando lo mismo o peor, el saber que mi príncipe alado ya no estaría más junto a mi solo eso que viese una imagen en mi mente, la muerte.

Eso era lo que yo quería, morir, si de algún modo estaría con David de nuevo seria ese, quería que aquella cosa (porque un humano no podría ser…) me matara y asi acabar con esto.

Pero hizo algo que me confundió, alzo mi rostro y limpio mis lagrimas, quería soltarme pero su mano era muy fuerte… y luego estaba su rostro.

Sus ojos eran de un marrón con un brillo carmesí tan hipnótico que era imposible dejar de mirarlos, llevaba una capa negra revestida en rojo y su cara… no hay palabras que describan la perfección en su rostro, era como una estatua de esas que ves en las iglesias románticas, que crees que fueron talladas por los mismos ángeles en vez de la mano del hombre… pero aquel perfecto ser jamás seria un ángel.

- Marianne –dijo en un tono seductor y dulce –hola mi pequeña estrella, la que ha sido hecha para mi.

- Yo no he sido hecha para ti –a pesar de mi situación siempre he sido una arrogante de lo peor

- Jajaja –rio con una voz melodiosa y hermosa –lo sé, ya sé que tu nunca escogerías de compañero a un cuatrero asalta cunas como yo, seguramente lo escogerás dentro de mucho tiempo, alguien perfecto a tu criterio y a tus nuevos ojos

- ¿De qué demonios hablas? ¡¿Qué le hiciste a mi David?! –dije tratando de dejar de mirar sus ojos… misión imposible
- ¿Ese? Esa cosa no era digna de ti, sin sueños ni ese lado oscuro que tienes tan dentro de ti –dijo pasando su rostro por mis rizos

- ¿Lado oscuro? –dije atrapada en aquellos brazos que no me dejaban ir

- Si, este mundo es de nosotros, los que vagamos por la noche en busca de inocencia, los que desafiamos las reglas y nos arriesgamos, los que no dormimos para soñar sino porque la luz nos obliga… los que viviremos para siempre

- ¿Yo puedo vivir por siempre? –dije delirando en aquel extraño sueño

- Por supuesto –dijo el tocando con sus labios mi cuello –déjame ser el que te de la inmortalidad pequeña Marianne

Clavo sus dientes en mi cuello, no puedo decir que fue horrendo porque no lo fue, vi su pasado y su vida, pero aquello fue tan rápido tan extraño… solo veía como ondas de placer me tomaban y me indicaban que estaba en una espiral sin salida. Me dejo y se corto la muñeca indicándome que bebiera, creo que eso fue mil veces mejor que me bebiera él a mí, me sentía poderosa y grande, me sentía como el mal hecho chica aun con mi mente estable, sentí que el mundo era mío y solo mío.

Cerré mis ojos y me sentí en un profundo sueño, estaba en la nada, en aquel letargo del cual no se puede despertar cuando uno quiere sino cuando el cuerpo lo permite

Desperté acomodada en un sillón al lado de lo que parecía un ataúd, ahora llevaba un vestido blanco hasta los pies, con unas zapatillas de bailarina y mi cabello acomodado como si lo hubiese peinado por horas, mi raptor estaba allí sentado, tan exquisitamente vestido mirándome como si fuese su muñeca:

- Te ves mejor de lo que imagine –dijo con una sonrisa –eres hermosa, como una diosa

- … Gracias –dije sin saber que decir

- Ya sé que tal vez no quieras quedarte conmigo, lo entiendo, pero déjame enseñarte al menos que somos y como sobrevivirás…

- Dime una cosa –dije interrumpiéndolo -¿Cómo sabes mi nombre? ¿Cómo me conociste?

- A… yo fui un Hamilton alguna vez, Charlie Li Hamilton supongo

- ¡Dios! ¿Eres Charlie? Pero tú eres…

- Tu hermano si, medio hermano mejor dicho –dijo acercándose –no sé si lo sabes pero tu padre era algo picaflor

- Pero al menos te reconoció…

- ¿Tu Marianne hablando de reconocer? Me sorprendes, se que te vale un pepino los títulos y apellidos de la corona, eres igual que tu madre
- Bueno, tienes razón –dije bajando la mirada

- Te vi cuando tenias 5 años, yo tenía 8 jugamos juntos una vez

- Lo sé, lo recuerdo

- ¿En serio? –dijo incrédulo

- Tengo buena memoria –dije con una sonrisa

- Tu padre me reconoció sí, pero tenía pensada mi muerte por ser ¿Cómo es? ¿un hijo no deseado? De cualquier forma Lilibeth me salvo a pesar de ser ahora lo que soy

- Ella es otra…

- ¿Vampira? Si asi es, pero ya no está conmigo, se fue –dijo con una media sonrisa, algo triste –pero dejemos el pasado atrás mi hermanita hermosa, se que debes estar perfectamente ahora, también se que todo aquello humano en ti se borrara, porque tu perteneces a esto, tu eres como yo

- Supongo –dije absorta pero algo indiferente -¿y ahora qué debo hacer?
- Hoy nada, ya lo he hecho por ti, no quería que te mancharas de esa horripilancia pero si quería que disfrutaras –dijo con una copa de cristal llena de un liquido rojo

- ¿Eso es?

- Tu nuevo y único alimento –dijo estirando la copa dejando que bebiera, estaba algo fría pero podía sentir que era fresca

- ¿De quién es?

- Mira –me dijo señalando al piso de la habitación, allí estaba el idiota de John, con los ojos aun abiertos y una expresión asquerosa

- Vaya –me limite al decir pero sin evitar sonreír

- Sabía que esa seria tu reacción –dijo poniendo una rosa en mi cabello –luego lo harás tu, te lo prometo

- Si debo hacerlo yo, quiero intentarlo –dije y lo abrace por la cintura

Sabía que no volvería a tener mi vida de antes pero ¡no me importa!, se que sería feliz con mi nueva vida, era una criatura de la noche, un ángel del mal dedicado solo a lo que estaba prohibido para un simple mortal, y me encantaba la idea, no tenía ni siquiera porque pensar en adaptarme a esto, naci para esto y ahora lo tengo gracias a Charlie, aunque no creo que él sea mi compañero para siempre, debo buscar hasta encontrar de nuevo alguien que sea para mi, este destinatario de mi nueva fuerza y pasión.

Si, debo encontrar a mi propio anti-David.

6 comentarios:

(`·.·•мαяgун•·.·´) dijo...

Woooooooooooo Love that!!

Ya estaba ansiosa porque publicaras y pues mira =DDD
La verdad me encanta cuando describes cómo los sentimientos/pensamientos vampíricos.
Creo que al principio noté un poco mentalidad "Alice" o bueno, cómo reacciona ella en el fic jeje.

Besotes!!

P.D.: Continúa pronto :)

Lara dijo...

Me gustó. Últimamente, como consecuencia del fenómeno Cullen, los vampiros son 'buena gente', pero en las historias que leí en el desafío se ha vuelto al lado oscuro del mito.

En tu historia, a pesar de que he visto muchos elemento que me han recordado a otras historias con nombre propio(y no me atrae demasiado), me gustó mucho la vuelta al pasado que hiciste para dar a conocer el origen de Marianne y el porqué de su búsqueda.

Estaré al tanto para leer el próximo cap.

Lara

locuras de una twilighter dijo...

wiiiiiiiiiiii!
actu actu actu!!!
que bien!!!
...me dejaste con sed de sangre ^^ y ya calmaste mi ser...xD
Me encanto el capi...quiero maas!!
En serio..me encanta la historia^^

ThunderGirl dijo...

Incréible!! El oneshot me dejó con la boca abierta, es simplemente fantástico. Te felicito, y realmente el personaje de Marianne lo has tratado de una forma muy buena. Me encanta tu estilo. Te felicito.

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jimena dijo...

ohh que buen one-shot!!!!, aunque no me gusten los vampiros XD escribes muy bien n_____n



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gïxiie!! dijo...

oh por dios!! está fantástico, aunque me quedé melancólica con la muerte de David... :( pero bueno jaja. Escribes de ensueño!! felicidades!! ^.^

 
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